Os pongo un enlace a una página en que he encontrado, con una buena música, una serie de carteles de publicidad de psicofármacos. Publicidad americana, y la mayor parte de ella, viejuna. No deja de ser interesante.
La página está en Inglés, pero ver los carteles merece la pena.
http://www.practiceofmadness.com/2010/03/psychiatric-drugs-a-history-in-ads/
Cada cual después que llegue a sus conclusiones.
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domingo, 10 de abril de 2011
miércoles, 4 de agosto de 2010
Historia de la psiquiatría IV. "La IV revolución psiquiátrica".
Para hablar de la "cuarta revolución psiquiátrica" es necesario hablar de la época en la que se dió. Los años 50 en Estados Unidos y Europa Occidental.
Durante la primera mitad del siglo XX, el número de pacientes ingresados en hospitales psiquiátricos se incrementó de 150.000 a 500.000. En 1955, s estima que la mitad de las camas hospitalarias estaba ocupada por pacientes "psiquiátricos". No vamos a entrar en las posibles causas de el boom de pacientes psiquiátricos ingresados, pero que las cifras bailen así no dice nada a favor de las hipótesis más innatistas de la enfermedad mental.
La psiquiatría, siempre biologicista, estaba haciendo de las suyas. Las hipótesis sobre el por qué de la enfermedad mental se sucedían unas a otras, más o menos como hoy, pero en lugar de ser necesarias para justificar la terapia farmacológica, eran necesarias para justificar todo tipo de canalladas (comas inducidos, lobotomías, electroshocks, etc.), que según ellos funcionaban.
En 1949, John Cade, australiano, descubre que las sales de Litio tienen propiedades "antimaniacas".
En 1950, Paul Carpentier y Simone Courvoisier sintetizan la clorpromazina (RP-4560). Se sintetizó pese a que lo que buscaban no era una "lobotomía química", sino un antihistamínico. Eso es eficacia.
Henri Laborit, un cirujano militar frances, la dio a conocer. Se empezó a comercializar en Europa en 1952, en Estados Unidos en 1955, reduciendo qué casualidad, drásticamente, el número de pacientes psiquiátricos de los hospitales, pese a que el proceso de desinstitucionalización (al contrario que cuando ha sido llevado a cabo desde prácticas antipsiquiátricas), fue, y eso lo reconoce hasta el psiquiatra más ortodoxamente cerrado, una soberana mierda.
Volvemos al tema de la comercialización del fármaco. A estas alturas (1955), ya había mucha gente que tenía en las pupilas el símbolo del dólar al pensar en el asunto. Aquí empezó la era del márketing de la revolución psiquiátrica. No sólo basta con elaborar un fármaco, sino que hay que convencer a los médicos de que deben administrarlo. Así que se pusieron manos a la obra.
En 1955, después del primer ensayo clínico "randomizado", se realizó el "I Coloquio Internacional sobre la Terapéutica Narcobiótica", ¡en Barcelona! Y se considera la primera conferencia internacional sobre la Clorpromazina. Ese mismo año hubo conferencias y coloquios en Italia, Filadelfia, París... ya se vislumbraba un cambio de paradigma en la psiquiatría.
Toda esa estrategia de márketing no sólo estaba encaminada a justificar el suministro de unas drogas tan peligrosas como incapacitantes a millones de enfermos de "psicosis", sino que por fin, la psiquiatría había conseguido llegar a ver su sueño hecho realidad: Un argumento poco descabellado y en apariencia científico para justificar el origen biológico de la enfermedad mental. Es a partir de esta "revolución psicofarmacológica" cuando los psiquiatras empezaron a llenar sus bocas con hipótesis sobre la dopamina, la serotonina y otros neurotransmisores. El razonamiento es sencillo: "Si el fármaco funciona es porque el neurotransmisor que modula estaba desequilibrado (ya sea por exceso, por defecto, o por lo que se nos ocurra ad-hoc para justificar el darle la pastilla al paciente)".
El caso es que este márketing, se quedaba sólo en eso, en márketing. Ese primer ensayo "randomizado" (que llevó a cabo el matrimonio Elkes), tuvo como conclusión "...en ningún caso, el contenido de la psicosis cambió. Los pacientes esquizofrénicos y parafrénicos continuaban sujetos a los delirios y las alucinaciones, aunque parecían menos perturbados con ellos". ¿Nadie ve nada raro? Hay que preguntarse si los pacientes se veían perturbados de forma "normal" por las cosas diarias que nos perturban a todos, o si el fármaco les convertía en una suerte de zombies (viendo los efectos secundarios de la clorpromazina, nos inclinamos más a la segunda opción.
Siguiendo con la clorpromazina, son famosos los carteles en las que se anuncia tan polivalente medicamento contra las nauseas (de hecho en un principio, en EEUU, fue legalzada sólo como antihemético), para las complicaciones depresivas de la ansiedad, alcoholismo, agitación senil, ¡incluso para el asma! Esa manía de las farmacéuticas de decir que su pastilla es como el bálsamo de Fierabrás no es exclusiva de la época. Hace bien poco pude ver un anuncio de Risperidona (otro antipsicótico) ¡para la ansiedad!
El márketing dio sus frutos. Introducido el fármaco principalmente por médicos jóvenes, y probablemente sin mucha idea de lo que estaban haciendo, en 1955, SKF, el laboratorio propietario en EEUU de la marca Thorazine, facturó 75 millones de dólares. Hay que tener en cuenta que si ya es una salvajada de dinero ahora, en 1955 valían mucho más que actualmente. El resto de compañías farmacéuticas, muertas de envidia por lo ocurrido y queriendo hacer, como cualquier empresa debe, la hazaña de SKF, se lanzaron abiertamente a este nuevo mercado. Sí, señores, señoras, aquí está la cuarta revolución psiquiátrica, cuando la salud mental se convirtió en un nuevo mercado.
El paradigma de la psiquiatría estaba cambiando. No así sus etiquetas y sus teorías ad-hoc sobre la etiología de lo que llaman "enfermedades". Los psicofármacos, a estas alturas siguen funcionando más o menos como antes. Así que esta historia continuará.
Referencias:
Aportación de la clorpromazina al desarrollo de la psiquiatría. Francisco López-Muñoz, Cecilio Álamo y Eduardo Cuenca. Revista "Archivos de psiquiatría" Volumen 66 Enero-Marzo 2003, Nº1 Ed. Triacastela
Aspectos Históricos del descubrimiento y de la introducción clínica de la clorpromazina: Medio siglo de psicofarmacología. Francisco López-Muñoz, Cecilio Álamo y Eduardo Cuenca. Revista Frenia. Volumen II. 2002
http://psicritica.blogspot.com/2009/06/los-psicofarmacos-ii.html
Toda esa estrategia de márketing no sólo estaba encaminada a justificar el suministro de unas drogas tan peligrosas como incapacitantes a millones de enfermos de "psicosis", sino que por fin, la psiquiatría había conseguido llegar a ver su sueño hecho realidad: Un argumento poco descabellado y en apariencia científico para justificar el origen biológico de la enfermedad mental. Es a partir de esta "revolución psicofarmacológica" cuando los psiquiatras empezaron a llenar sus bocas con hipótesis sobre la dopamina, la serotonina y otros neurotransmisores. El razonamiento es sencillo: "Si el fármaco funciona es porque el neurotransmisor que modula estaba desequilibrado (ya sea por exceso, por defecto, o por lo que se nos ocurra ad-hoc para justificar el darle la pastilla al paciente)".
El caso es que este márketing, se quedaba sólo en eso, en márketing. Ese primer ensayo "randomizado" (que llevó a cabo el matrimonio Elkes), tuvo como conclusión "...en ningún caso, el contenido de la psicosis cambió. Los pacientes esquizofrénicos y parafrénicos continuaban sujetos a los delirios y las alucinaciones, aunque parecían menos perturbados con ellos". ¿Nadie ve nada raro? Hay que preguntarse si los pacientes se veían perturbados de forma "normal" por las cosas diarias que nos perturban a todos, o si el fármaco les convertía en una suerte de zombies (viendo los efectos secundarios de la clorpromazina, nos inclinamos más a la segunda opción.
Siguiendo con la clorpromazina, son famosos los carteles en las que se anuncia tan polivalente medicamento contra las nauseas (de hecho en un principio, en EEUU, fue legalzada sólo como antihemético), para las complicaciones depresivas de la ansiedad, alcoholismo, agitación senil, ¡incluso para el asma! Esa manía de las farmacéuticas de decir que su pastilla es como el bálsamo de Fierabrás no es exclusiva de la época. Hace bien poco pude ver un anuncio de Risperidona (otro antipsicótico) ¡para la ansiedad!
El márketing dio sus frutos. Introducido el fármaco principalmente por médicos jóvenes, y probablemente sin mucha idea de lo que estaban haciendo, en 1955, SKF, el laboratorio propietario en EEUU de la marca Thorazine, facturó 75 millones de dólares. Hay que tener en cuenta que si ya es una salvajada de dinero ahora, en 1955 valían mucho más que actualmente. El resto de compañías farmacéuticas, muertas de envidia por lo ocurrido y queriendo hacer, como cualquier empresa debe, la hazaña de SKF, se lanzaron abiertamente a este nuevo mercado. Sí, señores, señoras, aquí está la cuarta revolución psiquiátrica, cuando la salud mental se convirtió en un nuevo mercado.
El paradigma de la psiquiatría estaba cambiando. No así sus etiquetas y sus teorías ad-hoc sobre la etiología de lo que llaman "enfermedades". Los psicofármacos, a estas alturas siguen funcionando más o menos como antes. Así que esta historia continuará.
Referencias:
Aportación de la clorpromazina al desarrollo de la psiquiatría. Francisco López-Muñoz, Cecilio Álamo y Eduardo Cuenca. Revista "Archivos de psiquiatría" Volumen 66 Enero-Marzo 2003, Nº1 Ed. Triacastela
Aspectos Históricos del descubrimiento y de la introducción clínica de la clorpromazina: Medio siglo de psicofarmacología. Francisco López-Muñoz, Cecilio Álamo y Eduardo Cuenca. Revista Frenia. Volumen II. 2002
http://psicritica.blogspot.com/2009/06/los-psicofarmacos-ii.html
Sección:
historia de la psiquiatría
jueves, 8 de abril de 2010
Historia de la Psiquiatría III (La invención de la Esquizofrenia)
tes del siglo XIX apenas hay referencias a lo que ahora se entiende por esquizofrenia. En primer lugar, esto se podría atribuir a que el término, la "entidad nosológica" es algo moderno, una suerte de "avance", algo así como el "si sabemos lo que es, podremos tratarlo". Nada más lejos de la realidad. No sabemos lo que es, aparte de teorías más o menos, en realidad menos que más, contrastadas.
Volvemos al principio, antes del siglo XIX, apenas hay referencias a lo que ahora se entiende por esquizofrenia. Se puede buscar y extrapolar de la literatura médica y religiosa, se puede pensar que lo que antes eran endemoniados, ahora son enfermos mentales... en realidad nada mínimamente serio, sobre todo por el obviar que la cultura occidental antes del siglo XIX, ya sea Griega, Judía, Romana, Medieval, o la que se nos ocurra, era significativamente distinta, también el concepto de "locura".
Otra vez comenzamos: Antes del siglo XIX, apenas hay referencias a lo que ahora podemos entender por esquizofrenia. Es muy interesante ver cómo la medicina islámica del S. XV ni siquiera recoge cosas parecidas.
Las primeras referencias a algo que podría ajustarse a la esquizofrenia, podrían ser de Pinel (1809).
Benedict Morel creó el término Demence précoce, en 1853. Arnold Pick en 1891 utilizó el término "dementia praecox". Ambos se referían a algo a lo que hoy podemos denominar psicosis.
Emil Kraepelin (algunos comentarios a sus casos los podemos encontrar en el libro UHP), sistematizó la entidad nosológica, distinguiéndola de otras. No sabemos muy bien con qué criterio, ya que de un tipo de esquizofrenia a otra hay unas diferencias poco justificables sin recurrir a valoraciones arbitrarias. Para Kraepelin, tenía un curso deteriorante y empezaba en épocas tempranas de la vida adulta, por eso el nombre de dementia praecox. Poco a poco el término se fue popularizando.
Eugen Bleuler, fue el que le puso su nombre definitivo, Esquizofrenia. Para este hombrico, había cuatro síntomas fundamentales: Asociaciones laxas del pensamiento, afectividad plana, ambivalencia y autismo. Los delirios y alucinaciones eran accesorios.
La psiquiatría contemporánea parece obviar que esta entidad nosológica (etiqueta, para entendernos) es una invención del siglo XIX, en la sociedad occidental.
Y de esos polvos, estos lodos. En otro momento continuaremos con la evolución del término hasta nuestros días, y las implicaciones que tiene. Esperamos que les haya guatado.
Volvemos al principio, antes del siglo XIX, apenas hay referencias a lo que ahora se entiende por esquizofrenia. Se puede buscar y extrapolar de la literatura médica y religiosa, se puede pensar que lo que antes eran endemoniados, ahora son enfermos mentales... en realidad nada mínimamente serio, sobre todo por el obviar que la cultura occidental antes del siglo XIX, ya sea Griega, Judía, Romana, Medieval, o la que se nos ocurra, era significativamente distinta, también el concepto de "locura".
Otra vez comenzamos: Antes del siglo XIX, apenas hay referencias a lo que ahora podemos entender por esquizofrenia. Es muy interesante ver cómo la medicina islámica del S. XV ni siquiera recoge cosas parecidas.
Las primeras referencias a algo que podría ajustarse a la esquizofrenia, podrían ser de Pinel (1809).
Benedict Morel creó el término Demence précoce, en 1853. Arnold Pick en 1891 utilizó el término "dementia praecox". Ambos se referían a algo a lo que hoy podemos denominar psicosis.
Emil Kraepelin (algunos comentarios a sus casos los podemos encontrar en el libro UHP), sistematizó la entidad nosológica, distinguiéndola de otras. No sabemos muy bien con qué criterio, ya que de un tipo de esquizofrenia a otra hay unas diferencias poco justificables sin recurrir a valoraciones arbitrarias. Para Kraepelin, tenía un curso deteriorante y empezaba en épocas tempranas de la vida adulta, por eso el nombre de dementia praecox. Poco a poco el término se fue popularizando.
Eugen Bleuler, fue el que le puso su nombre definitivo, Esquizofrenia. Para este hombrico, había cuatro síntomas fundamentales: Asociaciones laxas del pensamiento, afectividad plana, ambivalencia y autismo. Los delirios y alucinaciones eran accesorios.
La psiquiatría contemporánea parece obviar que esta entidad nosológica (etiqueta, para entendernos) es una invención del siglo XIX, en la sociedad occidental.
Y de esos polvos, estos lodos. En otro momento continuaremos con la evolución del término hasta nuestros días, y las implicaciones que tiene. Esperamos que les haya guatado.
sábado, 23 de mayo de 2009
Historia de la Psiquiatría II

Acabábamos la anterior entrada de historia de la psiquiatría hablando de Pinel. Pinel, y algunos de sus discípulos, como Esquirol, protagonizaron lo que se llama "segunda revolución psiquiátrica", quitando las cadenas y dando un trato humano a los enajenados (al menos esto es lo que dice la visión romántica de la historia psiquiátrica, siendo la realidad mucho más negra que eso). La "primera revolución psiquiátrica" merece la pena ser mencionada, pues consiste en la fundación de lo que podríamos llamar "hostpitales psiquiátricos", los primeros en el mundo. Que sepamos (eliminando historia de las civilizaciones de la antigüedad), el primer "psiquiátrico" se fundó en Valencia, más o menos en 1409. Por esa época, el internamiento suponía un avance, frente a las hogueras (ya había gente que deshechaba la Demonología, una especie de DSM de la época, como Paracelso).
En 1616 Francia, mediante un edicto, estableció los manicomios. Los directores estaban autorizados para tener a sus locos indefinidamente, y pronto convirtieron sus centros en verdaderas cárceles, donde los locos estaban encerrados con delincuientes comunes, prostitutas y demás gente que no hace bonito en la calle. Allí eran sometidos a tratos degradantes y torturas, siempre con fines terapéuticos.
Los típicos tratamientos a la locura antes de Pinel eran la inmersión, las sangrías, los azotes, el tratamiento de aterrorizar, incluso la "Silla de Darwin", ideada por el abuelo del autor de "El Origen de las Especies", que consistía en una silla que se hacía girar hasta que sangrabas por nariz y oídos, un tratamiento muy efectivo para la locura.
Cabe decir también, que con Pinel y sus seguidores, no desaparecieron las "contenciones físicas", se sustituyen las cadenas por camisas de fuerza, y se usan camas con barrotes. La historia de la psiquiatría (y no metemos aquí las corrientes "psiquiátricas" que se han desligado de la medicina, como las psicodinámicas, por ejemplo) hasta nuestros días, ha consistido casi siempre, en la estigmatización y la tortura.
En 1616 Francia, mediante un edicto, estableció los manicomios. Los directores estaban autorizados para tener a sus locos indefinidamente, y pronto convirtieron sus centros en verdaderas cárceles, donde los locos estaban encerrados con delincuientes comunes, prostitutas y demás gente que no hace bonito en la calle. Allí eran sometidos a tratos degradantes y torturas, siempre con fines terapéuticos.
Los típicos tratamientos a la locura antes de Pinel eran la inmersión, las sangrías, los azotes, el tratamiento de aterrorizar, incluso la "Silla de Darwin", ideada por el abuelo del autor de "El Origen de las Especies", que consistía en una silla que se hacía girar hasta que sangrabas por nariz y oídos, un tratamiento muy efectivo para la locura.
Cabe decir también, que con Pinel y sus seguidores, no desaparecieron las "contenciones físicas", se sustituyen las cadenas por camisas de fuerza, y se usan camas con barrotes. La historia de la psiquiatría (y no metemos aquí las corrientes "psiquiátricas" que se han desligado de la medicina, como las psicodinámicas, por ejemplo) hasta nuestros días, ha consistido casi siempre, en la estigmatización y la tortura.
jueves, 21 de mayo de 2009
Historia de la psiquiatría I
No vamos a hablar de la psiquiatría desde sus comienzos en la época prehistórica, donde probablemente un chamán en trance, dirán algunos antropólogos, era el encargado de expulsar los demonios que la gente tenía dentro... lo cierto es que poco sabemos y poco podemos saber de esas épocas, más que por los restos de algunos esqueletos en los que habían hecho trepanaciones, y por cómo había cicatrizado el hueso, la persona había sobrevivido durante años. Lo cierto es que la psiquiatría como ciencia autónoma acaba por formarse en el siglo XVIII (Erwin H Ackerknecht, Breve historia de la psiquiatría). Por esta época se empezó a considerar la locura como un trastorno proveniente de "cosas del cuerpo". Surgió gente apostando por la psicogénesis de los trastornos mentales (Ludwing, Zückuert, Harper, Fischer, Langermann...).
La expresión "neurosis" se la inventó Cullen, el mismo tipo que recomendó la camisa de fuerza, aparato inventado por McBride. Los primeros experimentos con los reflejos se los debemos a Whytts, y los de "electricidad animal" a Galvani y Volta. Por esta época las enfermedades mentales se empiezan a atribuir al sistema nervioso, y no a los "humores". En el Siglo XVIII también surgieron los localizacionistas.
Durante esa época la psicoterapia se basaba en el miedo, es decir, se trataba de curar a los enfermos mentales aterrorizándoles, como veremos en próximas entradas, con prácticas que cualquier persona con dos dedos de frente calificará de "tortura". Pinel fue el primero en decir que eso no era una buena práctica.
La expresión "neurosis" se la inventó Cullen, el mismo tipo que recomendó la camisa de fuerza, aparato inventado por McBride. Los primeros experimentos con los reflejos se los debemos a Whytts, y los de "electricidad animal" a Galvani y Volta. Por esta época las enfermedades mentales se empiezan a atribuir al sistema nervioso, y no a los "humores". En el Siglo XVIII también surgieron los localizacionistas.
Durante esa época la psicoterapia se basaba en el miedo, es decir, se trataba de curar a los enfermos mentales aterrorizándoles, como veremos en próximas entradas, con prácticas que cualquier persona con dos dedos de frente calificará de "tortura". Pinel fue el primero en decir que eso no era una buena práctica.
Sección:
historia de la psiquiatría
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